Nuestra parroquia

                 La historia de nuestra parroquia comienza con el inicio de su construcción el día 21 de febrero de 1986. Que ocupa toda la planta baja del bloque construido en el lugar llamado “las palmeras”, de las calles San Bruno y Manuel de Falla y tiene una superficie aproximada de 500 m2 (incluidos templo, salones parroquiales y despacho).

                 Y fue en la noche del domingo 24 de enero de 1988 cuando el obispo de la Diócesis, D. Antonio Dorado Soto, procedió a la consagración y dedicación del templo parroquial de San Marcos Evangelista.

                 Al acto acudieron más de un millar de personas, de las cuales más de la mitad tuvieron que permanecer en la calle debido a que el interior del templo solo tiene capacidad para unas 500 personas (250 sentadas y el resto de pie).

                 El acto comenzó con una salida en procesión desde la sacristía del obispo , por una de las puertas laterales de Manuel de Falla, hasta la entrada principal por la calle San Bruno, precedido de catorce sacerdotes, entre los que se encontraba el primer párroco D. José Núñez Vázquez.

                 Tras proceder el prelado a la bendición y aspersión del agua, dio comienzo el santo sacrificio de la misa concelebrada, pronunciando D. Antonio Dorado una plática en la que expresó su satisfacción por la bendición del nuevo templo, “que representa -dijo- el signo de la presencia de Dios en medio del pueblo”, pidiendo a todos que den testimonio de fe y presten colaboración en una labor verdaderamente misionera.

Especial emotividad tuvo el acto de revestimiento y exorno del altar, con las ofrendas de símbolos, flores y productos típicos de la Isla por parte de numerosas personas de la feligresía que colaboran en las tareas parroquiales, y la interpretación de motetes eucarísticos por la Coral de San Fernando, dirigida por Francisco González.                 Poco antes de terminar la santa misa,  se dio lectura al decreto del Obispado por el que se dispone el traslado desde la capilla de la Compañía de María al nuevo templo consagrado, de las actividades parroquiales de San Marcos Evangelista.

                 Seguidamente, el párroco D. José Núñez (invitado por el obispo para dirigirse a sus feligreses) agradeció, en emocionantes términos, la colaboración siempre cariñosa y activa de la Compañía de María, y expresó su honda satisfacción por los logros alcanzados, pidiendo que todos continúen con su colaboración en tan elevados fines espirituales.

                 La salve marinera, entonada por la Coral de San Fernando y la participación de todos los fieles, puso punto final a este acto tan importante en la feligresía de San Marcos Evangelista, que se halla adornado con un artístico Vía-Crucis, obra del escultor isleño y académico, Salvador García Piñero.

                 Han pasado, desde entonces, muchos años y muchas han sido las personas que han pasado por nuestra parroquia colaborando en estos fines que nos pidió D. José en la misa de consagración. No diré el nombre de ninguna por temor a quedarme alguno en el tintero, pero vaya para ellos, desde aquí,  un saludo muy sincero y cariñoso, en especial para D. José Núñez Vázquez, primer párroco de la Parroquia de San Marcos.

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