DOCUMENTOS


El concepto de Nueva Evangelización tiene ya varias décadas. El Papa Juan Pablo II en su discurso a los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), el 9 de Marzo de 1983, en Puerto Príncipe, Haití, haciendo alusión a la celebración de los quinientos años de evangelización en América Latina, les decía: “La conmemoración del medio milenio de evangelización tendría su significación plena si es un compromiso… no de re-evangelización, pero sí de una Evangelización Nueva: nueva en su ardor, en sus métodos, en su expresión.”

Resultan evidentes las rápidas y profundas transformaciones que ha experimentado, desde entonces, el contexto sociocultural y religioso. Autores de diversas disciplinas y algunos documentos del Magisterio (por ejemplo, Navega Mar Adentro Nº 24.) eclesial se han referido al desarrollo de un tiempo inédito, señalando la diferencia entre una simple época de cambios y un rotundo cambio de época. La Nueva Evangelización es, en este momento histórico, un tema de reflexión de la Iglesia sobre sí misma y sobre su modo de anunciar. Requiere cuidado y discernimiento y una profunda comprensión del hombre, que es su destinatario, y de la cultura en la que él vive.

En lugar de centrarnos en cuál es la concepción de Nueva Evangelización que hoy prevalece en la Iglesia o en posibles transformaciones conceptuales (la Lineamenta y el Instrumentum Laboris reconocían ya la no univocidad del sentido del término. Durante el Sínodo quedó claro, según ha recogido Enzo Biemmi, que por Nueva Evangelización  se entiende el anuncio del Evangelio en los países de antigua cristiandad, es decir, a personas bautizadas pero que han abandonado o corren el riesgo de que se apague su fe) realizadas a lo largo de tres décadas, elegimos, en cambio, preguntarnos ¿cómo se hace nueva la Nueva Evangelización? O, mejor aún, ¿qué la hace nueva? Al respecto, señala Enzo Biemmi, que participó en el Sínodo de 2012, que pudo observar tres desplazamientos o tres conversiones, al menos parciales, en los puntos de vista que llevan a responder estas preguntas. Son, precisamente, estos desplazamientos los que configuran la novedad de la Nueva Evangelización.

1. Nueva Evangelización como regreso de la Iglesia al Evangelio

Durante mucho tiempo creímos que el mensaje cristiano no llegaba al corazón de las personas por una cierta incapacidad de los agentes, quienes no acertaban en los métodos adecuados. Esto, en parte, tiene algo de cierto, pero esta perspectiva advertida por Biemmi durante el Sínodo no se refiere a este aspecto. No es una cuestión de falta o de improcedencia de tácticas. Benedicto XVI lo dijo claramente: “No se trata aquí de encontrar una nueva táctica para relanzar a la Iglesia. Se trata más bien de deponer todo lo que sólo es táctica y buscar la total sinceridad… llevando la fe a su plena identidad, eliminando de ella lo que sólo es aparentemente fe pero que en realidad es convención y costumbre.”. (. Discurso a los católicos comprometidos en la Iglesia y en la sociedad, en su viaje a Alemania, 25 de septiembre de 2011.)

La crisis en la transmisión de la fe interpela a la Iglesia a una segunda escucha, a hacerse discípula del Evangelio, a sentarse a sus pies para recibirlo en su corazón y renovarse en santidad. La Nueva Evangelización es, en este sentido, una cuestión de conversión al Evangelio.

2. Nueva Evangelización como reforma  de la imagen de la Iglesia

Es necesario que la práctica cristiana oriente la reflexión hacia un lento trabajo de construcción de un nuevo modelo de ser Iglesia, que evite las asperezas del sectarismo y de la religión civil, y permita … seguir manteniendo la forma de una Iglesia misionera.”( Lineamenta Nº 9) Cuando los Lineamientos preparatorios al Sínodo se refieren a los peligros del sectarismo hacen alusión a una Iglesia cerrada sobre ella misma, alejada de la cultura y con estilos y propósitos más eclesiocéntricos que reinocéntricos. La llamada “religión civil” hace referencia a aquel cristianismo sociológico que caracterizó el tiempo de “cristiandad”, cuando la socialización religiosa y cultural se producían al unísono. “La conversión espiritual subjetiva debe también convertirse valientemente en reforma estructural para que el Evangelio sea comunicado por la Iglesia de modo coherente tanto con sus palabras como con la imagen que presenta en la historia.” (Cfr. Hno. Enzo Biemmi, durante su ponencia en la Asamblea de la AECA, 2012).

3. Nueva Evangelización con el signo de la reciprocidad

Esto nos pone en contacto con dos maneras sustancialmente opuestas de encarar la relación Iglesia y cultura. La Iglesia entendió desde hace tiempo que debía mirar y escuchar la cultura, pero muchas veces lo hizo desde una posición unidireccional y monocultural: como quien diagnostica y establece unas pautas destinadas a otros, a quienes más o menos explícitamente se  los sitúa afuera y en situación de tener que recibir aquello que la Iglesia ofrece. Una posición situada bajo el signo de la reciprocidad ve a la Iglesia peregrinando en la historia, como compañera de camino de los hombres y de las mujeres de este tiempo. “Es la recuperación de la perspectiva de Gaudium et Spes: la Iglesia tiene tanto para dar como para recibir. Honrar el punto de vista de Gaudium et Spes significa que la Iglesia comprende que la cultura no sólo es objeto de evangelización sino que contiene en sí misma, gracias a la acción del Espíritu que la precede, una palabra de Evangelio para ella. Se da entonces un verdadero diálogo en el que la Iglesia se apoya en la cultura, en algunos de sus elementos, y gracias a ellos se ve a sí misma y vuelve a comprender el Evangelio de otra manera y por tanto aprende a vivirlo de otro modo, a pensarlo y a proponerlo de una manera inédita.” (Cfr. Hno. Enzo Biemmi en la ponencia ya citada)

En síntesis: la evangelización es nueva en la medida que parte de una renovada escucha del  Evangelio (conversión), reformula el rostro de la Iglesia de manera que se convierte en ícono del Evangelio (reforma), y nos lleva a estar de buena gana y de modo dialogal dentro de nuestra historia y nuestra cultura (inculturación).( Cfr. Hno. Enzo Biemmi en la ponencia ya citada).

Ana María Cincunegui. ISCA

imagesCARTA DEL PAPA FRANCISCO
A LAS FAMILIAS

 

Queridas familias:

Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.

Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias. Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad. Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.

Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías (cf. Lc 2,22-38). Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había “visto” la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.

Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad. Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor.

Vaticano, 2 de febrero de 2014
Fiesta de la Presentación del Señor

FRANCISCO

Vaticano

La canonización de los dos papas beatos Juan Pablo II y Juan XXIII tendrá lugar en Roma el 27 de abril de 2014, primer domingo después de Pascua, el domingo de la Divina Misericordia.

La fecha ha sido hecha pública esta mañana, por el Papa Francisco, durante la celebración del Consistorio para algunas causas de canonización, que se ha desarrollado en la Sala del Consistorio Vaticano.

El Papa Francisco firmó el pasado 5 de julio los decretos correspondientes para las canonizaciones de Juan Pablo II y  Juan XXIII.

La canonización de Juan Pablo II,  nueve años después de su muerte, será una de las más rápidas de la historia.  Hay que remontarse hasta 1231 para encontrar la figura de Antonio de Padua proclamado santo por aclamación popular, sólo un mes después de su muerte.

Por su parte, Juan XXIII, el Papa que convocó el Concilio Vaticano II, que escribió la encíclica “Pacem in Terris” hace ahora 50 años llega a la santidad sin un segundo milagro. No es necesario porque el Papa ha elegido la fórmula ex certa sienta. Murió en junio de 1963 y fue beatificado el 3 de septiembre del año 2000.

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GabrielGonzález Nares

30 julio 2013

Fuente: encuentra.com

oracion-en-silencio

Muchos cristianos se preguntan de buena voluntad: ¿por qué es necesario orar?  Para responder a esta pregunta es necesario acercarse a la oración sabiendo que no es sólo una serie de peticiones a Dios o un ejercicio espiritual, sino que es una actitud que nos acerca íntimamente al corazón de Dios.

San Pío X, Papa, da a conocer brevemente las razones de la oración cristiana al contestar a tres preguntas redactadas en su Catecismo. De este modo, el Papa Pío X explica:

“¿Es necesario orar? Es necesario orar y orar frecuentemente, porque Dios lo manda, y de ordinario, sólo por medio de la oración concede las gracias espirituales y temporales.

¿Por qué concede Dios las gracias que pedimos? Dios concede las gracias que pedimos, porque Él, que es fidelísimo, nos lo ha prometido si se las pedimos con confianza y perseverancia en nombre de Jesucristo.

¿Por qué hemos de orar a Dios en nombre de Jesucristo? Hemos de orar a Dios en nombre de Jesucristo, porque sólo de Él, su Hijo y único mediador entre Dios y los hombres, reciben su valor nuestras oraciones y buenas obras; por eso la Iglesia suele terminar las oraciones con estas palabras o equivalentes por nuestro Señor Jesucristo.

La oración nace de la pequeñez humana y se encuentra con la grandeza divina.

La oración se origina de la necesidad. Si orar es, entre otras cosas, pedir, nadie pide si no tiene necesidad. Es así que nadie pide si no lo necesita. Cuando oramos no solo pedimos en el modo interesado, sino que pedimos ser óptimos en el Padre, de quien procede todo bien a través de Cristo por efecto del Espíritu Santo.

Orar es abandonarse a las manos de Dios no sólo en nuestras peticiones, sino en nuestra existencia. Es por esto que la oración no se limita a ser petición, sino que se completa al ser una actitud. Las órdenes religiosas cristianas han tenido esto siempre presente en sus reglas. Esto se debe a que el cristianismo no se plenifica si la oración no llega a ser modelo y actitud de vida. Grandes ejemplos de la oración llevada a la vida son los santos que fundamentaron sus acciones en la oración. Entre estos “hombres hechos oración” tenemos a San Francisco de Asís, San Bruno de la cartuja, Santa Teresita de Liseux, entre otros muchos.

Podríamos decir que la oración es un acto que constata nuestro amor a Dios. Si amando nos entregamos, más lo haremos cuando oramos, pues nos abandonamos en las manos de Dios no sólo con la palabra o el pensamiento. Si la oración es amor, también podemos orar “con todo el corazón, con toda la mente, con todo el espíritu y con todas las fuerzas” (Cf. Lc 10, 27) Orar con todas las fuerzas implica saber actuar en la fe, la esperanza y la caridad. Es decir, la oración que no se lleva a la acción no es plena. Orar es encomendarse en todos los sentidos a Dios, sin embargo, esto no significa que no tomemos la dirección de nuestra vida, pues Dios nos hizo libres. Antes bien, hay que actuar en libertad, prudencia y planeación sabiendo que con la oración deseamos que Dios nos lleve a nuestra plenificación como un guía que no nos quita nuestra libertad, sino que nos muestra el mejor camino que debemos seguir.

Orar es estar con el amigo

La oración es fundamental en la vida del cristiano porque con ella, como actitud, nos ponemos en las manos de Dios, aceptamos su superioridad y tomamos conciencia de ser sus hijos.

Cuando oramos no lo hacemos por una obligación autoritario, sino que recurrimos al diálogo con Dios como hijos que tienen un  Padre Bueno y Proveedor. Cuando oramos nos dirigimos a un Padre bueno que nos ama, a través del Hijo, el Logos Cristo, en quien somos hijos de Dios.

Por la oración podemos entrar en intimidad con Dios y hacerlo partícipe de nuestros pesares, alegrías y necesidades. Cuando oramos buscamos un consuelo, un consejo y admitimos que somos limitados y necesitamos del poder de Dios para ser óptimamente felices. En la oración recurrimos a Dios como a un amigo supremo al que le comunicamos nuestras debilidades y le pedimos ayuda. A Santa Teresa de Jesús le gustaba decir que orar es estar con el amigo. Estando con el amigo podemos pedir y sentirnos seguros, pues Dios comunica su gracia cuando se la pedimos en nombre de Cristo.

Primeras Comuniones: Lo que No pueden ser, lo que Sí deben ser

La reflexión, llegado este tiempo de mayo y Primeras Comuniones, vuelve a ser inevitable. La reflexión sobre cómo se preparan y viven las Primeras Comuniones de nuestros niños. Un asunto que, por su grandeza y también por su miseria en algunos casos, nos preocupa a todos: a obispos, sacerdotes, catequistas y otros miembros más comprometidos de la Iglesia.

Acabo de leer la Carta de un obispo a los niños que reciben la Primera Comunión, carta publicada en la revista ECCLESIA. El Obispo habla a los niños de la grandeza de recibir a Jesús, vivir en su amistad y acercarse con frecuencia, al menos cada domingo, a participar en la Eucaristía. Vengo, al mismo tiempo, de recordar a un grupo de padres lo que ha de ser y significar para ellos y para sus hijos la fiesta de las Primeras Comuniones.

Con estos dos recuerdos de ultimísima hora, resumo tres no es sobre las Primeras Comuniones y otros tres síes sobre las
mismas.

La Primera Comunión NO puede ser un mero acontecimiento o fiesta social o familiar. Por desgracia, así es en Primera Comuniónalgunos casos. Se monta la fiesta para que “todos sean iguales”, para que “mi hijo o mi hija no sea menos que los demás”.

La Primera Comunión NO puede ser una especie de carrera interminable de regalos y más regalos. ¿No hay otros días y motivos, a lo largo del año, para
hacer regalos? ¿No nos damos cuenta que se oculta así el sentido religioso y auténtico del día?

La Primera Comunión NO puede ser, a la vez, la última Comunión. Hay niños y familias que con la fiesta ponen punto final a su vida y relación parroquial.
Estas son algunas de las que podemos llamar “miserias” o sombras de la Primeras Comuniones.

«Comulgar a Jesús implica comulgar también con los demás, especialmente con los más pobres, para ayudarles y socorrerles en todo lo necesario».

La Primera Comunión SI es una fiesta de importancia capital en el proceso de maduración y vivencia cristiana de nuestros niños. Jesús, que nos ha hecho el gran regalo de quedarse con nosotros en la Eucaristía y dársenos en comida: «Tomad y comed, eso es mi cuerpo. Tomad y bebed, ésta es mi sangre», llega al corazón y a la vida de nuestros niños. El anhelo y el gozo de los pequeños, alimentado durante los años de preparación y catequesis, se ve cumplido.

La Primera Comunión SI es el comienzo de una participación más plena y más constante en la Eucaristía de la comunidad. Desde ese día, y acompañados por sus familiares, los niños que han comulgado deben acudir, todos los Domingos y otras fiestas, a recibir a Jesús, para crecer en la amistad con Él y para que no dejen de hacer el bien a los demás como lo hacía Jesús.

La Primera Comunión SI es un momento oportuno para intensificar la vida de comunión y fraternidad en el corazón y en los comportamientos de nuestros niños. La participación en la mesa del altar, la comunión de todos de mismo y único pan, debe fortalecer nuestra condición de hermandad, de miembros de la misma familia. Comulgar a Jesús implica comulgar también con los demás, especialmente con los más pobres, para ayudarles y socorrerles en todo lo necesario.

Ya veis. Grandezas y miserias de nuestras Primeras Comuniones. Cuidemos las grandezas… Apostemos por erradicar las miserias…

 

Pedro
Moreno Magro es sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara.

 Es párroco en Guadalajara, es el delegado
diocesano de Enseñanza

y el
director de El Eco, la publicación diocesana semanal,

 donde se publicó este artículo en su
número del 16 de mayo de 2010

Cuando el pañuelo de silencio sabe agradecer

by catequesiscadizyceuta

 

 

 

Cuando el pañuelo de silencio sabe agradecer

La cuenta atrás ha seguido su imparable recorrido, y el día previsto a la hora señalada ha sucedido lo que por su protagonista se nos anunció. Benedicto XVI ha puesto punto final a su ministerio como Sucesor de Pedro, Obispo de Roma y Pastor supremo de la Iglesia universal. Nos han vuelto a conmover sus palabras sencillas y breves, dictadas solamente por su conciencia abierta de par en par ante el Señor, ante su indisimulada ancianidad con los límites que ésta entraña, y con delicada obediencia a la misteriosa voluntad de Dios.

Ante la Plaza de San Pedro abarrotada de fieles, salió por última vez a esa ventana con una serenidad que nos admira. El evangelio del domingo hablaba de la subida al monte Tabor: «esta Palabra de Dios la siento de modo particular dirigida a mí, en este momento de mi vida. El Señor me llama a “subir al monte”, a dedicarme más aún a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar la Iglesia. Si Dios me pide esto es precisamente para que yo pueda continuar sirviéndola con la misma entrega y amor que he buscado hacerlo hasta ahora, pero de un modo más adecuado a mi edad y a mis fuerzas».

Sorprende tanta sencillez, tanta sinceridad, tanto amor de verdadero padre, ante el empeño de tantos en sus cábalas numéricas para encontrar alguna razón esotérica en la decisión del Papa. Choca su actitud testimonial de amor al Señor y a la Iglesia, con los que se entretienen en dibujar los mil laberintos de motivos oscuros, en donde tantos secretos innombrables serían para ellos las inconfesables razones de esta decisión papal: conspiraciones de intereses económicos, de lobbies homosexuales, de ansias insaciables de poder. No faltan los eruditos de la quimera fantasiosa que apelan a profecías imposibles para decirnos que estamos ante el final de la hecatombe, ante el ocaso del papado, ante las postrimerías del cristianismo. Pero podemos decir traduciendo a Corneille, aquello de que “los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”.

Damos gracias a Dios por el regalo que ha sido Benedicto XVI para la Iglesia y el mundo de nuestros días. Lo ha sido en la palabra y ahora en el silencio; en su presencia y ahora en su retiro. Es la misma trayectoria de su larga maestría como intelectual cristiano que le constituye en uno de los mejores teólogos de todos los tiempos. También la de su breve y fecundo magisterio como Papa, que nos ha dejado tres importantes encíclicas, ha presidido cinco Sínodos de Obispos, y convocó el Año de San Pablo, el Año Sacerdotal y el Año de la Fe. Una apretada antología de los nombres que han descrito el itinerario eclesial a través de las catequesis de cada miércoles (Apóstoles, Santos Padres, Maestros medievales, Santos y Santas). Un precioso comentario al evangelio dominical en la reflexión antes del Ángelus. Fueron 22 viajes apostólicos por los cinco continentes saliendo al encuentro de culturas, de pueblos, de mil situaciones en donde la tragedia y la esperanza de los hombres se estrella o aprende a renacer. Su pasión por la verdad y la belleza, que le hacían interlocutor respetuoso de quien se supiera mendigo herido de las mismas.

Infatigable intérprete del verdadero Vaticano II, contra los que por exceso o defecto se empeñaron en traicionar el concilio. Y no se arredró cuando hubo de afrontar humildemente los horrores de los errores como la pederastia, y las torpezas de quienes abusaron de su confianza traicionándole con deslealtad como el mayordomo.

Un pañuelo de silencio en su partida, lleno de gratitud filial. Como él ha dicho: invoquemos la intercesión de la Virgen María para que nos ayude a todos a seguir siempre al Señor Jesús, en la oración y en la caridad activa. Gracias, Papa Benedicto XVI.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo

3 de marzo de 2013

Autor: P Idar Hidalgo | Fuente: Catholic.net
Hoy iniciamos el tiempo de Cuaresma
Hoy se nos da la oportunidad de vivir este misterio de amor y la Iglesia nos invita a vivir con mayor intensidad este tiempo de Gracia, tiempo de perdón.
 
Hoy iniciamos el tiempo de Cuaresma

Hoy iniciamos el tiempo de Cuaresma… tiempo de conversión… camino hacía la Pascua 

Tiempo encuentro con nuestra identidad de cristianos, encuentro con nuestra intimidad perdida por el pecado… este tiempo está sostenida en el trípode del ayuno, de la oración y las obras de misericordia… por eso es tiempo de encuentro, porque por medio de la oración nos encontramos con la intimidad de Dios que es amor, por el ayuno nos encontramos a nosotros mismos necesitados… y enfermos de egoísmo.. necesitados de ser curados… y por medio de las obras de caridad nos encontramos con el prójimo… 

Las tres están íntimamente enlazadas, porque no podemos recibir la misericordia de Dios sino pedimos perdón o no dejamos reconciliarnos… pero no puedo a amar a Dios que no veo si no amo a mi prójimo que si veo… pero no puedo amar al prójimo si no me amo a mi mismo y amarse uno mismo es aceptarse en la limitación para ser sanado en el perdón. 

Este tiempo, se torna una oportunidad para pedir perdón y perdonar las ofensas que nos han hecho, es un tiempo propicio para reconciliarnos y en este tiempo de cuaresma caminar juntos como comunidad, como asamblea, como familia al encuentro de la Celebración de la Pascua Cristiana. 

Hoy se nos da la oportunidad de vivir este misterio de amor, y la Iglesia nos invita a que caminemos junto con nuestros pastores … retornar a la casa de Padre… y participar de la celebración que Dios misericordioso ha preparado para todos aquellos pecadores que volvemos al padre… como está puesto de manifiesto en la parábola del Hijo Pródigo 

Dejarnos mover por el Espíritu Santo… que nos llevé a vivir con mayor intensidad este tiempo de Gracia, tiempo de perdón… Otra gran oportunidad para retomar nuestra identidad de cristianos… y vivir desde ese amor misericordioso del Padre… 

Pidamos a la Santísima Virgen María que nos ayude a vivir con docilidad de espíritu este tiempo maravilloso… de gracias… que nos permita salir de 
nuestro egoísmo… que nos permita des-instalarnos para poder caminar por el desierto… que las ataduras del mundo no impidan el aceptar esta invitación… que Dios quite las cadenas del pecado que nos atan a las criaturas… y purificados por el ayuno, la oración y las obras de caridad… podamos vivir la fiestas de la Pascua. 

Hemos de recordar, que el encuentro es celebración… solo cuando se ama.. y si cuaresma es lugar de encuentro… y si lo vivimos con amor… será tiempo de celebración del amor de Dios en nosotros. 

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